Son madres, abuelas, hijas, hermanas, nietas… y damas, nuestras queridas damas que en estos días también queremos tener presentes pues son y han sido parte del motor del Santo Entierro.

Para hablar de las mujeres del Santo Entierro tenemos que remontarnos a 1983 cuando se crean las damas protectoras un conjunto de mujeres que con sus aportaciones económicas voluntarias, mucho más generosas que la mera cuota, colaboraban con la que por aquel entonces se llamaba Cofradía de caballeros portadores del Santo Entierro, y ya en 1985 enfundadas en sus abrigos negros, con su velo, su escapulario y su rosario salían en procesión, no eran tiempos fáciles para la mujer y ahí estaban ellas valientes y orgullosas acompañando a su Cristo Yacente, el nuestro, el de todos, marcando un antes y un después en nuestra Hermandad y en nuestra Semana Santa.

Cofrades desde entonces y con plenos derechos desde 1989 en igualdad a los hombres, caminaron junto a nuestros caballeros portadores construyendo una historia de la que hoy podemos estar orgullosos. Entre dama y caballero no había distinción salvo en la uniformidad ellos con sus capuces tan característicos, ellas con su velo, ellos con su hachones, ellas con su rosario, hasta que en 2019 se plantea por primera vez y se aprueba la posibilidad de que las damas pudiesen optar en vestir como los caballeros.

Han sido y son un ejemplo para nosotros, de trabajo, de esfuerzo y de caridad, su labor ha permitido algo tan importante como la restauración de nuestro Cristo Yacente, gracias a la recaudación que en aquel entonces lograron con iniciativas solidarias, ¿Cómo no estar orgullosos de ellas?, visitaban a enfermos y a ancianos, visten a nuestro Cristo, preparan altares, ayudan en la priostía, siempre pendientes de estar donde se nos necesite, “no os olvidéis de las Esclavas”, “están pidiendo leche en el banco de alimentos”,  “hay una campaña de recogida de juguetes”… son algunas de las frases que llegan al Consejo de Gobierno y ahí están ellas, siempre atentas.

Estas líneas no pueden quedar en un mero reconomiento, sino en el más grande agradecimiento y orgullo para todas aquellas mujeres que junto a nuestros caballeros conforman la familia del Santo Entierro. GRACIAS.

Procesión del Santo Entierro. Damas del Santo Entierro saliendo de la Concatedral.